
El bochornoso escándalo protagonizado por el vicepresidente Raúl Diez Canseco la semana pasada demostraría, de ser ciertas las acusaciones, que se mantiene vigente la idea nefasta de que acceder a la función pública concede patente de corso para utilizar al Estado en beneficio propio o de allegados. Debido a su frágil estabilidad, el gobierno no puede permitirse el lujo de desgastarse más manteniendo a Diez Canseco en el gabinete, a la luz de lo convincentes que son los indicios dados a conocer por el diario Correo. Es, sin duda, una lástima, que el debate público en el Perú se tenga que ocupar de temas como éste. Por el bien de la democracia y del país, ojalá que no continúe esta forma de hacer política y que los políticos y la prensa entiendan de una vez la separación de las esferas pública y privada.
JAVIER REÁTEGUI, MINISTRO DE LA PRODUCCIÓN
El tema de las salvaguardias sigue dando qué hablar; el... más
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