









El suscriptor:
Ricardo Cabrera
Managing director de CB Richard Ellis
En EEUU existe un tipo de carrera llamada Drag Racing (aquí se le llama carrera de aceleración) que consiste en llevar tu auto al límite de aceleración en un cuarto de milla. Ésta es mi favorita. Su procedimiento es el siguiente: dos autos salen de la partida y el que recorra el cuarto de milla en el menor tiempo posible gana.
Se puede pensar, ingenuamente, que consiste en pegar el pie al acelerador y que el auto hace el resto, pero nada es más alejado de la realidad que eso. Para comenzar, la preparación del auto debe ser impecable, no es sólo cuestión de comprarle aditamentos o accesorios al motor que le permitan levantar el caballaje, sino que también es sumamente importante el software que se usa para calibrar correctamente la computadora y con eso poder llevar al máximo el potencial del auto.
La adrenalina que se puede sentir en menos de 15 segundos es incomparable. Vives segundos de tensión, en los cuales tu corazón palpita agitadamente, mientras esperas la luz verde de salida. Lo interesante de este deporte es que no tienes mucho tiempo para pensar, actúas casi por instinto; cada centésima de segundo cuenta y definitivamente no hay margen de tiempo para el error.
Para mí, lo más divertido de la carrera no es ganar, sino tener la posibilidad de “remar” (término que quiere decir pasar al otro auto). Venir por atrás y pasar al carro que va delante en los últimos milisegundos es realmente indescriptible (y cuando te ocurre lo contrario es también una frustración muy grande).
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