
El suscriptor: Carlos A. Arrarte
Gerente general de Lima Tours
Estoy leyendo un libro sobre la contribución de los italianos a la humanidad. Su título, Sprezzatura, es una palabra italiana que el autor traduce al inglés como "the art of effortless mastery". En castellano podría ser "el arte de la maestría o destreza sin mucho esfuerzo".
La riqueza cultural e histórica de Italia parece ser inagotable. Tiene más Patrimonios de la Humanidad (UNESCO) que cualquier otra nación en el mundo. Todo el país es un gran museo abierto con obras maestras y legados de los etruscos, los griegos, los imperios romano y bizantino, los papas, el renacimiento y las épocas monárquicas y de unificación, y la era republicana contemporánea.
La pintura, la escultura, la arquitectura, la música, el teatro, la literatura, la gastronomía, la moda, la religión, la filantropía, la astronomía, las travesías y los viajes, el comercio, la banca, el gobierno representativo, el diseño industrial y hasta nuestro calendario actual y el idioma que hablamos se los debemos parcial o totalmente a algún italiano.
Pero lo que a mi esposa y a mí nos ha hecho enamorarnos de Italia, y en particular de Roma, desde que circunnavegáramos "la bota" por primera vez, en un rico crucero hace siete años, y lo que nos hace regresar cada año, es esa "Sprezzatura" de los italianos para combinar lo grandioso y lo sencillo, las responsabilidades profesionales y las prioridades personales, el caos y la armonía; esa especial habilidad para elevar y dignificar lo cotidiano.
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