Tengo recuerdos desde muy chico de ese restaurante en la calle
Esperanza, en Miraflores: El Rincón Chami.
Había unas cuantas mesas en la acera frente al restaurante, y una
gran barra donde se atendía a muchos comensales rápidamente, casi
como si fuera un fast food de los de hoy, sólo que la comida no era
precisamente de ese tipo, sino criolla.
De esto hace ya más de 20 años. Al lugar nos llevaba mi padre –a
mis cinco hermanos y a mí– cuando aún estábamos en el
colegio. Mis recuerdos eran de olores y sabores
exquisitos.
Hace poco, conversando con mis hermanos, nos vinieron a la mente
los deliciosos platos del Rincón Chami, así que decidí regresar y
recordar aquellos olores y sabores de mi infancia. Todos
ellos estaban allí; el sabor casero, en el mismo lugar, con la
rapidez y la cálida atención de siempre.
A diferencia de mis épocas de colegial, la calle está ahora en muy
buen estado, acondicionada para caminar y pasear, así que
recomiendo darse una vuelta y disfrutar de platos sencillos pero de
muy buen sabor.
Pedir unos tallarines verdes con apanado, un arroz con pollo, un
puré con asado, una ocopa, o un tacu tacu “Chami” resulta una
experiencia inigualable.
Para el postre, reservarse la crema volteada o el arroz con leche.
¡Les aseguro que no se arrepentirán!
Costo para dos personas, S/.60; a cambio, recuerdos que durarán
muchos años.
JAVIER ZEGARRA
Gerente residente de Rena Ware del Perú
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